DELONG, BRADFORD
Década tras década, impulsada por los desarrollos tecnológicos, la economía de mercado ha desarrollado un crecimiento incesante que ha impulsado cambios drásticos en la política, la sociedad y la cultura. Pero la incapacidad del mercado para garantizar también igualdad, comunidad o estabilidad, propició un auge de «soluciones» que fueron desde el fascismo y el nazismo hasta el socialismo del bloque soviético.
En general, todos los gobiernos del mundo han luchado por regular los mercados para mantener la prosperidad y garantizar igualdad de oportunidades. Después de la Segunda Guerra Mundial, los países del Atlántico Norte adoptaron la socialdemocracia desarrollista, con gobiernos fuertes que equilibraron las economías de mercado para garantizar más derechos para los ciudadanos. Esto produjo un crecimiento tan vertiginoso y unas expectativas tan altas que no pudo sostenerse más de una generación y fue disuelto por disidentes de izquierda y derecha en medio de un giro hacia el neoliberalismo. Sin embargo, también fue lo más cerca que estuvo la humanidad de lograr algo parecido a la utopía.
Para el afamado economista J. Bradford DeLong, esos «treinta años gloriosos» condensan la principal lección económica del siglo XX: el crecimiento económico importa, pero no es suficiente por sí solo para alcanzar la igualdad y la felicida