Juárez Sarasqueta, Rafael
Cueros de culebra, la primera novela de Rafael Juárez (Montevideo, 1966), se compone principalmente de senderos que se bifurcan una y otra vez pero nunca se alejan del todo, llegando incluso a cruzarse fuertemente. Hay una relación fuerte con el tipo de cine que en los últimos tiempos ha tomado la fragmentación como forma en lugar de la linealidad, y la polifonía en lugar de un narrador único. Pero este tipo de trabajos no se trata sólo de recortar y pegar sin más sentido que la simple ruptura de la temporalidad y la noción de narrador, sino que requiere un dominio de la técnica, que a pesar de recortes y variantes ilógicas preserve la historia. Juárez no sólo demuestra un buen manejo de la fragmentación como estilo sino que logra, apoyado en un buen trabajo de metáforas, paralelismos y comparaciones, una narrativa absolutamente visual. (
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Uno de los puntos altos es la forma en que está presentado el tema del aborto. El autor evita en todo momento entrar en la discusión moral-filosófica de aborto si o aborto no. El aborto es una realidad, existe diariamente, la sociedad sabe de qué modo se realiza, y mientras en ella se llevan a cabo largas discursos teóricos a favor y en contra, hay mujeres que lo viven y ellas no citan a filósofos ni a dioses sino que lo viven, y sólo ellas saben lo que es eso. El autor no toma partido, no forma opinión: no le interesa. Sólo
muestra lo que el egoísmo y la hipocresía de una sociedad no quieren ver: quienes abortan no son entes abstractos sino seres humanos. (Diego Recoba, La Diaria.)