Iba caminando por una calle de Recoleta, de noche Había un boliche que estaba de moda, donde la gente tomaba algo y se invitaba al público a bailar. Rock, en este caso. Llenísimo. Subió. -Bailé sola. El aplauso- que era la manera de señalar a los que ganaban- fue enorme. Gané. Nunca dejé de bailar, como si lo necesitara. -Fue hace un montón de años. -No tanto, no tanto. Borges ya había partido.