ERICK DUNCAN
Soñé que nadie moría en la víspera, es el mejor título para este compendio de crónicas de Erick Duncan. Retrata con fidelidad el espíritu melancólico y risueño de su prosa y el singular ojo que tiene para elegir momentos cruciales de los personajes: un anodino general Sandúa que recorre el centro de Bogotá; Jaime Bateman y su marxismo en clave corroncha; las exquisitas conversaciones con Ramón Illán Bacca por las calles de Barranquilla.